productos-naturales.gifLas plantas o minerales no tienen nada que envidiar a los productos cosméticos tan elaborados que compramos en Occidente.Te damos algunos ejemplos de estos productos que se útilizan en otros lugares y los cuales logran resaltar la belleza.
El gasul es una crema de arcilla que se utiliza mucho en Marruecos como jabón, después de un baño de vapor o de darse friegas con un guante de crin para eliminar las células muertas. La forma de preparar el gasul es la siguiente: Recoger la espuma de la arcilla y mezclarla con agua de rosas, agua de flor de naranjo y madera de sándalo, se deja secar la mezcla y se trocea en cuadrados como jabón.
La henna es una planta llamada alheña, se utilizan las hojas que una vez secas y machacadas se convierten en un polvo que tiñe el pelo de color caoba dándole un aspecto brillante y fuerte.
El suak es una corteza que mastican los marroquíes durante mucho tiempo para limpiar los dientes y las encías, es un buen desinfectante para la placa dental.
El rojo de Fassi es un mineral que se encuentra en Fez, la gente lo muele muy fino y se utiliza para pintar los labios aplicándolo con un pincel.
Las mujeres africanas de Malí utilizan una especie de manteca que sacan de la semilla del árbol mantequero o butirospermo; mejoran el aspecto de la piel y del cabello con este producto, es muy preciado para suavizar la piel de codos y rodillas, zonas difíciles de tratar. Mezclan esta mantequilla con incienso para perfumarse, colocando perlas de esta mezcla alrededor de la cintura.
El canon de belleza tailandesa es una mujer con la piel clara, por ese motivo se tapan la cara para que no les toque el sol. Esta costumbre proviene de antiguas tradiciones en las que las mujeres debían tener una piel amarilla como el oro. Para conseguir esa piel se aplicaban un polvo vegetal de color oro llamado kamin.
El pelo tan suelto y brillante que muestran las mujeres de este país es debido a los baños de aceite de oliva aplicados una vez el cabello está limpio y aclarado con agua mezclada con toronjil.
Las tailandesas se aplican sobre la cara una vez por la mañana y otra por la noche el agua que sacan de aclarar el arroz, con la finalidad de evitar que la piel brille por el exceso de grasa.