Las manchas de la piel
Los efectos de la luz solar sobre nuestra piel son acumulativos y a veces dejan huellas indeseadas. Hablamos, por ejemplo, de las antiestéticas manchas que aparecen sobre la piel de las zonas más expuestas y que se deben a una radiación excesiva de los rayos del sol. Sólo una adecuada protección puede evitar la aparición de estos problemas de piel pero si ya los tiene sepa que hay formas muy efectivas de tratarlos.Los dermatólogos no dejan de repetirlo: la degeneración que la piel experimenta a causa de la luz solar puede terminar -en el peor de los casos- provocando cáncer de piel, un problema que no hace distinción de edad y que puede afectar a jóvenes y mayores. Pero sin llegar a esta situación tan grave nadie se libra de los efectos nocivos del “exceso de sol” sobre la piel: cutis prematuramente envejecido y de color cetrino, manchas, pérdida de colágeno, piel reseca y tirante, rojeces, etc.
Y entiéndasenos bien: el sol es imprescindible para la vida y tiene efectos beneficiosos sobre el organismo pero si se toma en exceso y sin protección se convierte en un cruel enemigo ya que, no en vano, es una de las fuentes de energía más potentes de la naturaleza.
Para poder eliminar una mancha dérmica necesitamos, en primer lugar, saber distinguirla y conocer su origen real. Y para ello lo mejor es ponerse en manos de un especialista que determine la etiología de la lesión y nos aconseje sobre cuál es el tratamiento más conveniente. El problema es que aún no hay tratamiento para todos los tipos de mancha que nos puede provocar un uso irresponsable de la luz ultravioleta. Por ejemplo, para las manchas blancas causadas por el desgaste de los melanocitos aún no hay tratamiento efectivo y el único recurso es disimularlas con cosméticos. Eso sí, las zonas donde aparecen sobre todo, brazos, piernas y cara- deben protegerse especialmente porque al carecer de melanina son mucho más sensibles a los efectos nocivos del sol.
En cuanto a los léntigos solares son manchas oscuras, uniformes, de bordes bien definidos y con un diámetro menor de un centímetro que suelen aparecer en cara, escote y manos. En estos casos sí se puede recurrir para eliminarlas a cremas despigmentantes o a la tecnología médica.
