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Las virtudes de la miel fueron desde tiempos remotos utilizados como tónico de belleza que no precisaba de ninguna otra sustancia añadida para que se mantuviera en perfecto estado de conservación.

Entre sus elementos, sobresalen los aminoácidos y las enzimas vitales para la propia regeneración celular.

Hoy existen numerosos productos y mascarillas para la cara y el cuerpo que contienen miel, por sus efectos hidratantes y relajantes. 

Podemos nosotras mismas hacer  una crema emoliente para nuestro cutis, con dos cucharadas de miel en un cuarto de leche tibia la mezclamos y luego la aplicamos en nuestro rostro o en cualquier parte de nuestro cuerpo, luego enjuagamos con agua tibia y veras los resultados.

Una mascarilla hidratante  podemos hacerla mezclando dos cucharadas de miel con una yema de huevo y unas gotas de aceite de almendras.

Cuando la apliquemos en el rostro, evitaremos que toque los ojos y los labios y la dejaremos actuar durante unos minutos, tras los cuales enjuagaremos con agua tibia pasando progresivamente a fría para activar la circulación sanguínea.

Para recordar te decimos que siempre que hagas alguna mascarilla antes tienes que limpiar tu piel y que se encuentre libre de impurezas.